El miedo a los petardos puede afectar seriamente al bienestar del animal

Se acerca la Verbena de Sant Joan, la temida semana de los petardos para muchos de nuestros perros que nosotros también  sufrimos por lo mal que lo pasan. Un componente acústico intenso, como son los petardos, puede generar miedo/fobia y ansiedad en nuestros peludos poniéndose en riesgo su bienestar.

El miedo es una respuesta emocional  normal que facilita la adaptación y supervivencia del individuo, cuando éste se enfrenta a una amenaza. Sin embargo, cuando el perro no puede adaptarse a esta situación, como ocurre con estos días de incesantes petardos, la reacción de miedo se transforma en desproporcionada, apareciendo la fobia.  Además, el animal desarrolla un cuadro de ansiedad porque aprende a anticipar esta situación que le genera el miedo. Los síntomas de ansiedad son los causantes de cambios fisiológicos y de comportamiento en ellos.

Para poder abordar esta situación tan desfavorable, lo primero que tenemos que hacer es no exponer al animal a los petardos. Una vez alejados del ruido, hay que ofrecerles un espacio seguro, dentro de casa, que lo aísle de los petardos. Creamos una zona segura o refugio para ellos (“la teoría del bunker”). Además, es conveniente buscar ayuda de un profesional veterinario etólogo clínico para que, con una terapia psicofarmacológica, trate los síntomas de ansiedad de los más afectados. Hoy en día contamos con medicación ansiolítica que mejora la situación del animal. Atrás queda el uso de medicaciones como la acepromacina. Durante muchos años se ha utilizado como la conocida “pastilla de los petardos”. Lamentablemente, hoy sabemos que no solo no tiene efecto ansiolítico, sino que disminuye la capacidad de movimiento del animal, pero no la percepción del entorno, pudiendo producir hipersensibilidad a los ruidos y empeorar el cuadro de ansiedad existente. 

(ver posicionamiento de la acepromacina en www.gretca.com, veterinarios especialistas en etología clínica y medicina del comportamiento animal)

Por último, el tratamiento curativo solo se conseguirá aplicando unas pautas de modificación de conducta que permitan al perro habituarse al estímulo que le produce el miedo.


 

Realizado por:

África Emo (Veterinaria etóloga)

 Dídac Segura (Biólogo  instructor de unidades caninas)